Sangre, seda y honor: El grito devastador de Madama Butterfly en Madrid
lunes, 9 de marzo de 2026
17 de marzo a las 19:30 en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música
Dentro de la amplia programación que cada año ofrece Fundación Excelentia –más de 50 conciertos en Madrid y decenas más en otras 35 ciudades, algunas de ellas en el extranjero como Milán, Lisboa, Londres, Oporto y Ginebra–, y en la que tienen cabida no solo las grandes obras de los genios de la música clásica, sino también la música pop, las más populares bandas sonoras, la canción napolitana, la zarzuela, la música española, etc. tiene un hueco por supuesto, la ópera, buscando siempre no solo la calidad de cada pieza, sino también la popularidad, de modo que atraigan a un público amplio.
Hace unos días comenzó la temporada operística de Excelentia con Tosca (22 de febrero) y seguirá en breve con Madama Butterfly (17 de marzo a las 19:30 h.) en producciones escenificadas que ofrecen intensidad dramática y excelencia musical en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Y casi al final de la temporada, en el mes de junio, le toca el turno a La Traviata (11 de junio) y La Bohème (25 de junio), además de un monográfico de Grandes Coros de Ópera con el Orfeón Donostiarra el 17 de mayo.
Del fracaso al éxito
No tuvo mucha suerte Puccini en los estrenos de las dos óperas. Tosca se estrenó el 14 de enero de 1900 en el Teatro Costanzi de Roma, en un ambiente de tensión política y miedo a atentados, con la Reina Margarita de Saboya y varios ministros presentes. Se cuenta que Puccini estaba tan nervioso esa noche que se escondió tras las bambalinas durante gran parte de la función, temiendo que el público romano, conocido por ser muy exigente, rechazara su nueva propuesta estilística. A pesar del susto inicial, el éxito fue rotundo entre el público, obligando a hacer varios boses, aunque la crítica fue más ácida y consideró que la obra era demasiado violenta, "sádica" y que la música era más propia de un drama cinematográfico que de una ópera seria.
Peor fue el estreno el 17 de febrero de 1904 de Madama Butterfly en el Teatro alla Scala de Milán, que fue un fracaso rotundo, siendo abucheado por el público y criticado duramente. Tras este revés, Puccini retiró la obra y realizó importantes cambios, dividiéndola en tres actos en lugar de los dos originales. La versión revisada se convirtió en un éxito internacional.
Ambientada en los primeros años del siglo XX en la ciudad japonesa de Nagasaki, la ópera narra la trágica relación entre una joven geisha (Butterfly) y un oficial de la marina estadounidense (Pinkerton). Forma, junto con las dos óperas anteriores de Giaccomo Puccini, "La Bohème" y "Tosca", la trilogía de obras líricas más famosas y populares del cambio de siglo en Italia. Una ópera de una gran sencillez escénica, casi minimalista, sin apenas trama y muy poca acción, pero con una partitura llena de efectos orquestales y vocales realmente sorprendente.
La versión de Fundación Excelentia que se podrá ver en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional, será interpretada por la Orquesta Clásica Santa Cecilia y el Excelentia Vocal Ensemble bajo la dirección de Kynan Johns con dirección y puesta en escena de Alejandro Contreras Cortés y con un buen reparto de artistas, encabezados por Letitia Vitelaru como Butterfly, Francesco Castoro como Pinkerton y Blanca Valido como Suzuki, reforzando la apuesta de la entidad por ofrecer ópera completa, con todos sus elementos teatrales.
Butterfly: La espera y la devastación
Madama Butterfly, es una tragedia de naturaleza más íntima y psicológica que la también trágica Tosca. Ambientada en Nagasaki, narra la historia de Cio-Cio-San, una joven geisha que deposita su vida y su fe en el oficial estadounidense Pinkerton. A diferencia de la tensión explosiva de Tosca, aquí el drama se construye lentamente. Puccini emplea recursos orquestales inspirados en sonoridades orientales —incluyendo escalas pentatónicas y citas melódicas japonesas— para crear un ambiente delicado y envolvente. Madama Butterfly no es solo una ópera; es un estudio psicológico y cultural envuelto en melodías sublimes. Giacomo Puccini, fascinado por el exotismo de Oriente que imperaba en la Europa de principios del siglo XX, compuso una obra donde la delicadeza de la instrumentación japonesa se funde con la fuerza del verismo italiano.
La trama nos traslada a Nagasaki, donde el oficial estadounidense B.F. Pinkerton contrae un matrimonio de conveniencia con Cio-Cio-San (Butterfly). Lo que para él es un juego de conquista, para ella es una renuncia total a sus raíces y su religión. La espera angustiosa de Butterfly por el regreso de su esposo, narrada en el icónico aria "Un bel dì, vedremo", es uno de los momentos más desgarradores y célebres de la historia de la música.
Pero hay varios más en los que el tiempo parece detenerse en la Sala Sinfónica: "Viene la sera" (Dúo de amor): Al final del primer acto, Pinkerton y Butterfly cantan bajo las estrellas de Nagasaki. Es uno de los dúos más largos y bellos de la ópera, donde la música refleja el despertar sensual y la felicidad efímera. Como se ha dicho, "Un bel dì, vedremo" se convierte en el centro emocional de la obra: no es un estallido dramático, sino una declaración de esperanza que el espectador sabe destinada a romperse. El segundo acto, con la larga escena de espera nocturna, es uno de los momentos más conmovedores de toda la literatura operística. Es una pieza de una dificultad técnica enorme que transmite una fe ciega y desgarradora.
Un momento sublime y original es el "Coro a bocca chiusa" (Coro a boca cerrada): Un momento de una delicadeza sobrecogedora. Mientras los personajes esperan toda la noche, el coro canta una melodía melancólica sin palabras, representando el silencio y el presagio de la tragedia. "Con onor muore" (El final): El desenlace es uno de los más potentes de la lírica. Puccini utiliza la percusión para subrayar el sacrificio final de Cio-Cio-San, quien decide morir con honor antes que vivir sin él.
El Origen: Un llanto que cruzó el océano
La génesis de Madama Butterfly es tan intensa como la propia ópera. Todo comenzó en Londres, en el año 1900. Giacomo Puccini, que ya era un compositor consagrado tras el éxito de Tosca, asistió a la representación de la obra de teatro Madame Butterfly de David Belasco. Aunque Puccini no hablaba inglés, quedó tan impactado por el drama de la pequeña geisha que, al terminar la función, fue directamente al camerino de Belasco para suplicarle los derechos. El compositor vio en esa historia el vehículo perfecto para su nueva obsesión: el exotismo.
Puccini se documentó profundamente sobre la cultura japonesa. Entrevistó a la esposa del embajador de Japón en Italia, escuchó grabaciones de canciones folclóricas niponas y estudió sus escalas musicales. El resultado fue una partitura que mezcla magistralmente la pentatonía oriental con la opulencia de la orquesta italiana, creando una atmósfera onírica y, a la vez, brutalmente realista.
A pesar de haber pasado más de un siglo de su estreno, esta ópera sigue llenando teatros en todo el mundo. La razón reside en su universalidad: la traición, el choque cultural y el honor herido. Cio-Cio-San no es una víctima pasiva, sino un personaje de una fortaleza inmensa que decide su propio destino hasta el último aliento. La cita del 17 de marzo es, por tanto, una invitación a la introspección y al disfrute de la belleza pura. Una oportunidad para recordar que, a veces, la música es el único lenguaje capaz de explicar la complejidad del corazón humano.
¿Qué implica una ópera escenificada?
A diferencia de la versión concierto —donde los cantantes interpretan la obra sin decorados ni vestuario—, una ópera escenificada incorpora todos los elementos propios del teatro musical, como escenografía y ambientación visual, vestuario acorde a la propuesta artística, iluminación dramática, dirección escénica y trabajo actoral, interacción plena entre personajes. Se trata de la experiencia operística completa: música, teatro y emoción integrados en una sola propuesta artística.
Sobre Fundación Excelencia
La Fundación Excelentia es una fundación privada sin ánimo de lucro que desarrolla sus actividades en el campo de la cultura. Nace para contribuir a la promoción del patrimonio lírico-musical e impulsar la creación y representación de las artes musicales en todas sus variedades adoptando y aunando las iniciativas necesarias para que se cultiven en libertad y perfeccionamiento permanentes. Son objetivos primordiales de la Fundación la difusión y divulgación de la música y el cultivo de nuevos valores musicales. Entre sus actividades fundamentales se encuentra la organización del Ciclo de Conciertos Excelentia que tiene lugar en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid. Promocionando este ciclo la Fundación pretende acercar la música de calidad a todos los públicos con un amplio repertorio.
Además de su apuesta por hacer llegar la música clásica y otras músicas a todo tipo de públicos en distintos lugares de España, la Fundación tiene un fuerte compromiso social y por eso organiza también seminarios, mesas redondas, simposios, conferencias, concursos y cualquier otro tipo de reuniones sobre los temas que constituyen los objetivos de la Fundación. Así mismo, y para el mejor cumplimiento de sus objetivos, la Fundación Excelentia desarrolla un fuerte proyecto educativo que incluye conciertos pedagógicos para niños, ayudas para la formación musical, cursos de música para niños y conciertos benéficos. En su búsqueda comprometida a través del arte y consciente de que la música es un lenguaje para la paz, la Fundación Excelentia desea transmitir a través de su trabajo los valores universales de la armonía y la escucha que tanto ennoblecen al ser humano.